Empatía como servicio
Empatía
La empatía es el sentimiento de identificación con algo o alguien. Cuando entiendes a otra persona, estás aplicando tu empatía cognitiva y emocional: captas su estado, sus razones y sus emociones.
Puedes comprender el dolor o la postura de alguien, pero eso no implica que estés de acuerdo con lo que esa persona hace con su dolor.
Muchas personas confunden la empatía con consentir. En ocasiones, por no consentir algo, pueden decirte que no eres empático. Pero probablemente lo que están pidiendo no es empatía, sino que tomes su lado sin cuestionar. Eso no es empatía; tal vez lo único que se busca es una complicidad emocional.
Servir
Servir es ponerse al servicio de algo o alguien.
Servir, pero no ser sirviente.
El acto de servir nace del amor y la voluntad. Sabes cuándo dar y cuándo no. No esperas recompensa, pero tampoco permites el abuso.
El sirviente, en cambio, no puede decir que no; confunde el amor con el sacrificio constante.
Empatía y servicio
La empatía y el servicio son, quizás, la forma más elevada de servir.
No se trata solo de hacer cosas útiles, sino de actuar desde el corazón, por propia voluntad y sin esperar nada a cambio.
Podríamos decir que es como servirte a ti mismo a través de los demás.
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